Un ejemplo: los recogidos, el look más repetido entre las novias Reales en los últimos años, sólo habría encontrado una excepción -la de la Duquesa de Cambridge, que pasaba por el altar luciendo su larga melena ondulada suelta sobre los hombros-, con casi total predominancia del recogido a la nuca, con volumen pulido y formas redondeadas.
La raya: al lateral, con flequillo hacia el lado contrario, salvo las contadas ocasiones en las que el pelo se ahueca en la frente, enmarcando el rostro con un halo coronado por una tirara de piedras preciosas, en lugar de definir la forma de los pómulos y la barbilla, como sucede en el caso del flequillo.
Los fondos de maquillaje también son universales entre las royals, con looks muy naturales y transparentes, perfectos para una boda de día, que suele ser la franja horaria que gana por mayoría entre las bodas de las Princesas y futuras Reinas. Ajenas a las tonalidades de maquillaje oscuras o a los tonos de piel bronceados, la piel se complementa con cejas definidas por el arco natural del hueso, mejillas jugosas y labios con un toque de brillo, en nude o rojo cereza. Casi todo el peso del look va a parar al ojo, que se define centrando toda la atención del rostro, con efectos delineados muy sutiles y pestañas densas y oscuras.

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