Noche llena de encanto. La decoración estuvo a cargo de Quito Velasco, quien convirtió el salón en una verdadera boda, los invitados además de ver el desfile tuvieron la oportunidad de degustar el pastel nupcial y las delicias culinarias del chef del hotel y el complemento perfecto para el brindis fue la champaña André de Opal.
Las diferentes vestimentas estuvieron destinadas no solo a la novia, sino también a los pequeños.
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