OSCAR DE LA RENTA, REFINADA DELICADEZA
La primera colección bridal de Peter Copping es delicada, romántica y detallista, donde el encaje, la seda y el crepe se constituyen como ejes vertebrales. La colección se realiza sobre dos siluetas, una donde el volumen se hace con todo el protagonismo, pero siempre en versión depurada y delicada, y otra con diseños que realzan la silueta femenina.
MARCHESA, SUTIL SENSUALIDAD
Las diseñadoras Georgina Chapman y Keren Craig crearon una colección de tul y seda capeadas, cuerpos delicados con bordados de cristal, cascadas de flores y mucha piel al descubierto, tanto en los hombros, como en la espalda, con aberturas infinitas y paneles con transparencias, o cut-outs (que serán los sucesores del crop-top de novia este año). Una de las colecciones más sensuales.
MONIQUE LHUILLIER, FEMENINA Y SEDUCTORA
Conocida por sus vestidos de novia etéreos y románticos, Monique Lhuillier nos trajo algo diferente esta vez. La diseñadora se inspiró en la fantasía y sensualidad de Alicia en el País de las Maravillas. “Mi colección es muy sensual y elegante, empujando los limites. Los vestidos son extremadamente sensuales, seductores y pegados al cuerpo. Estos trajes sacan el lado atrevido y bueno de la novia”, dice la diseñadora, que se inspiró en el libro mientras pensaba sobre una niña soñando con su boda. Los escotes y miles de metros de tulle son perfectos para cualquier novia o Reina de Corazones.
JENNY PACKHAM, BELLEZA BOHEMIA
Su propuesta más habitual son los vestidos tipo columna, con drapeados helénicos y caídas sedosas, muy cercanos a la tendencia del vestido de noche de novia, o de estilo lencero. Los detalles: apliques de flores de organza sobre tonos blush, grises, verdes y marfiles, además de bajos en degradé en tonos arena, que se alejan del blanco convencional, destellos metalizados de cristales y perlas, y plumas, que se afianzan como una de las tendencias clave del año que viene.
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